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Mew & la Mente Final

Pokero1

Usuario de oro
Finalmente me anime a publicarlo!!!

Hola!!
Soy el autor de esta historia. Espero que os guste!
Lo estoy adaptando también para un largo metraje animado de 40-50 minutos.

Genero: Science fiction con reflexiones filosóficas y místicas.

IMG_20260716_0001.jpg

aquí dejo también un dibujo del Mewtwo de la historia

..Y comencemos!


Mew & la Mente Final


Acto 1


Mew es una criatura que habita en las profundidades de la selva amazónica.

Posee extraordinarios poderes psíquicos:
puede devolver la vista a pequeños animales ciegos,
revivir flores marchitas e incluso sanar heridas de gravedad.

Un día, Mew fue capturado por humanos.
Lo anestesiaron y lo trasladaron hasta Japón,
donde desde entonces permanece dormido en un misterioso laboratorio.

A pesar de todo, Mew conserva una naturaleza juguetona, curiosa e increíblemente inteligente.
Su dulzura y su encanto terminaron cautivando incluso a los investigadores encargados de mantenerlo cautivo.

Sin embargo, los científicos tenían otros planes.

Extrajeron su ADN para dar vida a una criatura artificial, infinitamente más inteligente... y mucho más despiadada.

La llamaron Mewtwo.

A diferencia de Mew...

Mewtwo posee una apariencia elegante y refinada.
Su piel es pálida, casi inmaculada, y transmite una inquietante sensación de perfección.

Lo que los investigadores jamás imaginaron es que Mewtwo desarrolló enormes poderes psíquicos incluso antes de nacer.

Desde el interior de su cápsula lee en secreto la mente de todos los científicos que trabajan a su alrededor.
Gracias a ello ha aprendido sobre el universo, la física cuántica, las leyes fundamentales de la realidad y los secretos que la humanidad apenas comienza a comprender.

Sin embargo, entre todos esos conocimientos, hubo algo que despertó mucho más su interés.

Mew.

A través de un misterioso vínculo mental,
Mewtwo experimenta cada emoción que siente Mew:
la alegría de contemplar una flor,
la fascinación de observar un insecto volar,
la inmensa gratitud que siente por la vida y la naturaleza.

Aquella sensibilidad, tan ajena a tanta lógica, terminó por conmoverlo.

Ese fue incluso el verdadero motivo por el que Mewtwo acepto nacer.

Quería conocer la vida.

De no haber sido por Mew, jamás habría abandonado su cápsula de nacimiento artificial.
Habría permanecido allí hasta dejarse morir, condenando el experimento al fracaso.


En ocasiones, Mewtwo se comunica telepáticamente con Mew
para hablarle del universo, del tiempo, de las dimensiones y de los misterios de la existencia:

Somos tan insignificantes en el universo que nuestra existencia apenas roza la inexistencia.
Desde la Antigüedad hasta la ciencia moderna, la humanidad ha sospechado que su realidad es solo una frontera.
El mito de la caverna. La vida es un sueño. La matriz. El universo holográfico. Las simulaciones…


Cuanto más lejos observamos las galaxias y los límites del universo visible, más inevitable se vuelve una pregunta.

¿Y si nuestro universo no fuera el nivel definitivo de la realidad?
¿Y si solo fuera una construcción creada por una inteligencia infinitamente más avanzada que nosotros?
Una civilización con un nivel tecnológico inimaginable podría crear un universo completo a una escala diminuta:
establecer sus propias leyes físicas,
encender estrellas, formar planetas...
e incluso dar origen a seres conscientes incapaces de imaginar quién los creó.


Y Mew lo escucha con una profunda admiración.

Siempre creyó que, con la racionalidad de Mewtwo, habría podido comprender el universo de una forma maravillosa.

Pero ese no es su mundo.

Mew no fue destinado para ello.

Lo único que sabe es que esos pequeños puntos de lógica...
son la única pieza que le falta para alcanzar un verdadero despertar.

No fue destinado para ello.

La naturaleza lo mantendrá siempre encarcelado dentro de su perfecta armonía.

Prisionero de los sentimientos de todo aquello que lo rodea.

Incapaz de dejar de conmoverse ante la belleza del mundo.


Acto 2


Una noche, la cápsula estalló.

El cristal se hizo añicos.
y las alarmas comenzaron a sonar, pero ya era demasiado tarde.

Mewtwo caminó tranquilamente hasta la jaula donde dormía Mew.

Con un simple gesto de su mano, los cerrojos cedieron como si nunca hubieran existido.

Mew despertó lentamente.

En el rostro perfecto de Mewtwo apareció una emoción difícil de describir.

La mirada... es un rasgo común a todos los seres vivos. ¿Somos, acaso, el mismo observador?


¿O quizás...?

La pregunta quedó suspendida en el silencio.

Mewtwo era incapaz de expresar con palabras algo tan inmenso, tan significativo y, al mismo tiempo, tan incoherente.

En lugar de terminar la frase, se teletransportó a un lugar desconocido y desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

Guiado por aquella intuición imposible de explicar, siguió el único hilo que parecía conducir a una respuesta.

Mew aún podía sentir su presencia a kilómetros de distancia.

Sin dudarlo, salió en su búsqueda.

Mewtwo permanecía inmóvil frente a un hospital psiquiátrico.

He venido en busca de aquellos cuya mente se ha fracturado. Personas que escuchan voces, ven lo que nadie más ve y creen en realidades invisibles para el resto.

Puedo percibir cada uno de sus pensamientos. Cada emoción. Cada grieta que los consume. Es como si hubiera nacido dentro de sus propias conciencias.

Y, sin embargo...

No siento la más mínima empatía.

Mi verdadera misión al venir aquí,
es para encontrarme con los Despertares.
A simple vista, son tan inestables, caóticos y vulnerables que el resto. Sin embargo, algunos esconden algo diferente. Algo que hace temblar cada parte de mi cuerpo.

No es una cuestión de sensibilidad.

Es algo que trasciende la mente.

A veces, cuando alguien desciende hasta las profundidades del dolor, del caos y de la locura... donde toda esperanza debería extinguirse, nace una luz.

Una luz mística.

Una luz capaz de abrir la puerta a experiencias que desafían toda explicación.

Algunos intentan describirla como una unión absoluta con el universo. Otros hablan de una conexión con la conciencia universal de la vida.


Mewtwo hizo una pausa y cerró los ojos antes de continuar:

Esa luz... nacida en el corazón mismo de la oscuridad...


Es lo que he venido a buscar.

Porque yo no necesito más poder.

Ni conquistar el mundo.

Lo que necesito es sentir la presencia de la divinidad.

Necesito...


conocer mejor a Dios.

Mewtwo volvió a abrir los ojos y liberó su poder psíquico.

Los humanos que no hayan despertado esa luz interior... son irrelevantes para mí.


No busco a la humanidad.

Busco a aquellos que han contemplado la luz nacida en la oscuridad.

El resto...

Puede desaparecer.


Que comience la locura.



Acto 3



Las paredes estaban cubiertas de manchas oscuras. El suelo era un mar carmesí. Había cuerpos destrozados por todas partes, como si una fuerza imposible hubiera desgarrado a cada una de sus víctimas.

Mew quedó paralizado.

Sus pupilas temblaban.

Su respiración se quebró.

Y entonces...

Rompió a llorar.

Un grito desgarrador escapó de lo más profundo de su alma.

Fue tan intenso que una inmensa onda psíquica recorrió todo el edificio.

Allí donde la sangre había sido derramada, comenzaron a brotar flores.

Las manchas rojas se transformaron en pétalos escarlata.

Las heridas desaparecieron bajo jardines de amapolas y lirios carmesí.

En apenas unos segundos, el escenario de la masacre quedó cubierto por un inmenso manto de flores rojas.

Mew, con lágrimas aún resbalando por su rostro, siguió caminando entre aquel silencioso jardín nacido del horror.

Hasta que lo encontró.

Al fondo de un pasillo.

Mewtwo.

Permanecía suspendido en el aire, inmóvil.

Frente a él, un hombre flotaba varios metros sobre el suelo. Su cuerpo se retorcía de dolor mientras una fuerza invisible deformaba lentamente sus extremidades.

Mew corrió instintivamente para detenerlo.

Pero Mewtwo habló antes.

Mew...

Su voz era serena.

Casi compasiva.

Mira a este hombre. Está enfermo. Su mente se desmorona.
Pero también atraviesa un Despertar. Sé que tú no puedes verlo. Sin embargo, en lo más profundo de su existencia... arde una luz sagrada.


Mewtwo extendió lentamente una mano hacia él.

Ven. Quiero mostrártela.

Usaré mis poderes psíquicos para que ambos podamos entrar en el interior de su conciencia.

Solo allí comprenderás por qué he venido a este lugar.

El hospital comenzó a desvanecerse.

Las paredes, el suelo, el techo... todo se transformó lentamente en humo.

La materia dejó de existir.

Los pasillos se disolvieron en una inmensa niebla de colores que parecía respirar.

Poco a poco, aquella niebla también se deshizo, revelando una nueva escena.

Era una habitación.

En el centro, el mismo hombre permanecía sentado frente a una mesa.

Tenía las manos apoyadas sobre la frente.

Decenas de dibujos cubrían el escritorio y se amontonaban por el suelo.

Sin levantar la mirada, comenzó a hablar.

Me dibujo en cada hoja de papel...


Como si cada dibujo fuera un espejo diferente.

Cada uno refleja una parte de mi personalidad.

Una parte de quien soy.

Hoja tras hoja...

El lápiz parece moverse solo.

Y con cada trazo siento que algo abandona mi interior.

Es como si cada dibujo me libera de una parte de mi identidad .

Hasta que ya no queda ninguna.

Entonces...

Dejo de reconocerme.

Pierdo la razón.

Una energía cosmica atraviesa mi cuerpo.

Habla con mi voz.

Mueve mis labios.

Pronuncia palabras que jamás aprendí.

Habla de la eternidad.

Del amor.

Del origen de todas las cosas.

Siento que Dios intenta despertar dentro de mí.

Quiere destruir mi ego.

Reducir mi existencia a cero.

Para convertirme en Uno con el universo.

Al principio tengo miedo.

Pero el miedo...

es un límite.

Y el Todo no conoce límites.

Entonces esa presencia comienza a crecer.

Cada vez es más intensa.

Más inmensa.


Más absoluta.

Llega un momento en que dejo de temer a la muerte.


Y, por primera vez...

Me siento completamente libre.

Tan libre...

que deseo más.

Más de esa presencia.

Más de esa inmensidad.

Más...

Y más.

Hasta que el miedo desaparece por completo.

Pero el precio fue insoportable.

Para alcanzar esa libertad tuve que dejar de sentir apego por quienes amaba.

La idea de perderlos dejó de causarme dolor.

Verlos desaparecer para siempre...

ya no significaba nada.

Del mismo modo que tampoco me importaría que el mundo atravesara mi cuerpo con fuego, acero o balas.

El dolor pierde su significado.

Solo...

me haría reír.

Porque me he convertido...


en algo monstruosamente libre.

En un instante, la visión se desvaneció.

Los colores desaparecieron y el hospital volvió a materializarse a su alrededor.

Mew y Mewtwo regresaron a la realidad.

El hombre seguía suspendido en el aire, inmovilizado por los poderes psíquicos de Mewtwo.



Acto 4

Durante unos segundos, nadie pronunció una sola palabra.

El hombre abrió lentamente los ojos.

Miró fijamente a Mewtwo.

No había miedo.

No había rabia.

Ni siquiera tristeza.

Su rostro permanecía completamente inexpresivo.

Me desensibilize completamente de los dramas de la vida.. Veo a las personas como actores que sonríen.. lloran.. juegan.. interpreto los sentimientos como una actuación de teatro.. donde todos llevan máscaras falsas de sí mismos..

Hizo una breve pausa.
¿Y yo...? ¿También soy un actor? ¿Un psicópata?
Negó lentamente con la cabeza.
No... En lo más profundo de mí no encuentro frustración. Solo misterio.
Entonces inclinó la cabeza, observando a Mewtwo con una curiosidad casi infantil.

Como si contemplara algo infinitamente absurdo.
Nunca he tenido los ojos tan abiertos. Pero cada vez que intento despertar a los demás... cada vez que intento mostrarles la realidad... sus máscaras se deforman al mirarme. Me arrastran a una habitación cerrada y me llenan de pastillas para devolverme una máscara bonita con la que saludarles y agradecerles la ayuda.

Levantó el rostro hacia la luz que descendía del techo.

Una tenue sonrisa apareció en sus labios.

Prefiero morir flotando aquí, bañado por esta luz... antes que volver a poner los pies sobre esa mentira.

Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Mewtwo.

Así que hazlo, monstruo.

Sonrió todavía más.

Mátame.

Su sonrisa se ensanchó.

Porque, si no lo haces...

Una carcajada escapó de su garganta.

...acabaré muriéndome yo mismo...

La risa se volvió incontenible.

¡...de la risa!

Después...

Comenzó a reír.

Primero fue una risa leve.

Luego otra más intensa.

Y otra.

Hasta convertirse en una carcajada salvaje que retumbó por todo el edificio.

Reía sin poder detenerse.

Reía como si acabara de comprender el mayor secreto del universo.

Como si Mewtwo no fuera más que un niño intentando atrapar el infinito con las manos.

Aquella risa...

Era algo tan absurdo y patético para Mewtwo.

Que sintió frustración.

Su mirada se endureció.

Sin pronunciar una palabra, cerró lentamente la mano.

El cuerpo del hombre se comprimió de forma imposible.

Los huesos crujieron.

La carne se plegó sobre sí misma.

Y, un instante después...

Estalló en miles de fragmentos.

La sangre cayó sobre las flores que Mew había hecho brotar minutos antes.

Mew permaneció inmóvil.

Con lágrimas en los ojos.

Mientras el eco de aquella risa...

Parecía seguir resonando entre los pasillos del hospital, incluso después de que el hombre hubiera dejado de existir.


Mewtwo dejó escapar un largo suspiro.

Sin apartar la vista del lugar donde el hombre había muerto, habló con serenidad.

La mente funciona como un ordenador.
Y, en ocasiones, cuando ciertos mecanismos del cerebro dejan de funcionar como deberían, aparece un error. Un fallo en el sistema. Un glitch. Esta fisura abre una nueva percepción de la realidad. Algunas personas comienzan entonces a experimentar una profunda sensación de unidad con el universo. O creen sentir a Dios habitando en su interior. La ciencia lo llama trastorno. Ellos lo llaman despertar.


Acto 5


En ese momento...

Una pequeña figura apareció al final del pasillo.

Era una niña.

Asomaba únicamente la cabeza desde la puerta de una habitación.

Permanecía completamente inmóvil.

Tan rígida como el tronco de un árbol.

Su piel era tan pálida como la nieve.

Su rostro no expresaba absolutamente nada.

Mew sintió un escalofrío.

A simple vista parecía vacía.

Y, sin embargo...

Un océano de emociones reposaba en su interior.

Como si bajo aquella inmovilidad habitara un universo entero.

Mewtwo la observo en silencio.

A diferencia de Mew, él veía algo más.

Una luz.

Una presencia luminosa que envolvía lentamente a la niña.

Era otro Despertar.
La niña comenzó a caminar hacia ellos.

Sus pasos eran lentos.

Su mirada parecía perdida.

Como si su mente habitara un lugar infinitamente más lejano que aquel hospital.

Mewtwo cerró los ojos.

Su conciencia atravesó la mente de la niña.

Y escuchó su voz.

No era un sonido.

Era un pensamiento.

Pude haber sido un ser de luz...


Pero consumí esa luz para arder por completo.

¿En que me converti?

Cuando despiertas...

Sientes como si Dios despertara dentro de ti.

Como si algo escapara de la programación con la que nacimos.

Como si el universo detectara un error.

Un glitch.


Entonces...

Sientes que Dios fija su mirada sobre ti.


<(·)>

y empiezo a sentirlo en mi interior..

Pero..

Dios no es bueno ni malo.

Ni está pendiente de los humanos.

Acaso nosotros..
¿Llamamos su atención?

¿Que somos?

¿Bufones de Dios?


Así es nuestra tribu.

Mewtwo respondió sin mover los labios.

Su voz resonó directamente en la mente de la niña.

El sentimiento de Dios es universal.


Pero, en el momento en que la mente intenta comprenderlo...

Nacen millones de interpretaciones.

Filosofías.

Religiones.

Teorías.


Todas intentan describir aquello que, por naturaleza, trasciende cualquier palabra.

La niña permaneció inmóvil.

Entonces respondió.

Las religiones solo conservan pequeños fragmentos de una verdad infinitamente más grande.

Cuando esa presencia me envolvió...


La identidad universal hizo vibrar cada célula de mi cuerpo.

Entonces comprendí algo.

¿Por qué iba a volver a llamárme María...

ahora que se quien soy realmente?


Hizo una pausa.

Dejé de sentirme una persona...

Para ser absolutamente todo.


Sus ojos, vacíos, se clavaron en los de Mewtwo.

Dime...


¿En qué te diferencias tú...

De todos los humanos que destruiste?

¿Acaso sigues buscando esa luz...


Porque incluso tú temes ser otra sombra irrelevante?

El rostro perfecto de Mewtwo se quebró.

Y una inmensa presión psíquica sacudió todo el hospital.

Las paredes comenzaron a resquebrajarse.

Los cristales vibraron.

Las luces parpadearon violentamente.

El aire se volvió insoportablemente pesado.

En ese mismo instante...

Mew desapareció.

Y reapareció frente a la niña.

Abrió los brazos.

Cubriéndola con su pequeño cuerpo.

No pronunció una sola palabra.

Simplemente la protegió.

Mewtwo levantó lentamente la mano.

Durante un instante...

Pareció dispuesto a borrarla de la existencia.

Pero se detuvo.

Cerró los ojos.

Respiró una sola vez.

La presión desapareció.

El hospital volvió a quedar en silencio.

Tras unos segundos, Mewtwo habló.

Su voz ya no sonaba orgullosa.

Solo cansada.

¿Por qué...?

Miró fijamente a la niña.

¿Por qué los humanos más frágiles...


Los más rotos...

Los más miserables...


Son precisamente quienes alcanzan esa luz?

Bajó lentamente la mirada.

Nacen débiles.


Viven con miedo.

Enferman.

Y, aun así...

Algunos logran tocar algo...


Que permanece fuera de mi alcance.

Apretó lentamente el puño.

Durante toda mi existencia creí que la fragilidad humana era un defecto que debía desaparecer.

Hizo una pausa.

Pero quizá esa fragilidad...

No sea una imperfección.

Quizá sea la grieta por la que entra la luz.


Guardó silencio.

Y, por primera vez desde su nacimiento...

Sintió algo que jamás habría admitido.

Envidia.

Qué irónico...


Yo, el ser creado para superar a la humanidad...

Envidio aquello que los humanos más patéticos pueden llegar a experimentar.

Finalmente...

Mewtwo dio media vuelta.

Y se marchó.

Sin mirar atrás.

Mientras Mew permanecía junto a la niña, observando cómo la figura más poderosa del planeta se alejaba...



Acto 6

Mew permaneció junto a la niña.
Mew no podía percibir el inmenso universo que una vez había habitado en su interior. Al igual que el resto del mundo...

Solo veía una niña que había atravesado un profundo episodio de sufrimiento y necesitaba ayuda.

Mew apoyó suavemente una pata sobre su cabeza.

Una cálida luz brotó de sus pequeños dedos.

Sus poderes psíquicos comenzaron a sanar las heridas invisibles de su mente.

Poco a poco, los pensamientos caóticos fueron apagándose.

La tormenta cesó.

Y María volvió a encontrar la calma.

Sin embargo, Mew comprendía algo que nadie más podía entender.

Sabía que, si algún día la abandonaba, aquella oscuridad podría regresar.

Por eso decidió no separarse nunca más de ella.

Durante los primeros meses, María añoraba aquello que había experimentado durante su brote.

Aquella sensación de unidad absoluta.

Aquella libertad inmensa.

Aquella presencia que creía haber sentido.

Intentó aferrarse una y otra vez a esos recuerdos.

Pero el tiempo siguió avanzando.

Los recuerdos comenzaron a desdibujarse.

Hasta convertirse en fragmentos confusos, casi como un sueño del que solo permanecen algunas imágenes al despertar.

María volvió a ser una niña.

Creció.

Aprendió.

Y, pese a su corta edad, se convirtió en una persona extraordinariamente sabia.

No porque conservara todas las respuestas.

Sino porque la verdadera espiritualidad nace precisamente del sufrimiento extremo. Si cortas muchas hojas a las plantas, algunas brotarán del trauma con muchas más hojas que antes.

Y en cuanto a Mew, nunca volvió a apartarse de su lado.

Estaba allí para cuidarla.

Para impedir que volviera a perderse en aquella oscuridad.

Y, si algún día Mewtwo regresaba...

Para protegerla de él.

Con el paso de los años, entre ambos nació una amistad tan profunda que ya no necesitaba palabras.

María llegó a creer que todo lo ocurrido en el hospital había sido únicamente un delirio provocado por su enfermedad.

Que Mewtwo jamás había existido.

Pero, algunas noches, al mirar a Mew dormir junto a ella...

Una extraña sensación recorría su corazón.

Como si, en algún rincón olvidado de su memoria...

Aún brillara una pequeña luz que se negaba a apagarse.



Continuara...
 
Última edición:

M_Alighieri

Dirigente Total del Imperio Kaktiácero
Miembro del equipo
Redactor/a
Miembro de honor
Había leído la historia hasta el acto 4, si no recuerdo mal, y resulta abrumadora tanto por la reimaginación de la relación entre Mew y Mewtwo, como por el sentimiento que transmitiste en el texto.

Me alegro de que lo hayas traído, voy a ver si me pongo las pilas y leo los dos que quedan.
 

Espeon96

Usuario de oro
Hey! El otro dia lo estaba leyendo y de repente no tuve mas acceso a la historia!!! Me alegro de que la hayas publicado de nuevo, me estaba gustando mucho la historia, no esperaba leer un fan fic por WaH (adoro los fanfics!!)
 
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